
Bogotá, 15 de febrero de 2026
Referente a la nota de prensa publicada por la Revista Semana Titulada “Exclusivo: SEMANA revela pruebas de cuestionados cambios en la multimillonaria licitación de Aerocafé y que podrían beneficiar a contratistas investigados”
Para sorpresa de nadie, Semana vuelve a fabricar un “escándalo” donde solo hay un proceso técnico, público y jurídicamente blindado.
El titular sugiere, insinúa, dramatiza. Pero cuando uno revisa el contenido, lo que aparece no es una prueba de ilegalidad sino una colección de conjeturas y audios que no dicen nada distinto a lo que ha sido explicado públicamente. Mucho ruido, cero hallazgos.
Ahora intentan instalar la idea de que porque en la obra se presentó un solo proponente hay algo irregular. Como si la ley colombiana exigiera un número mínimo de oferentes para que un proceso sea válido. Esa obligación no existe.
La pluralidad es un principio que se garantiza asegurando acceso abierto, reglas objetivas y condiciones de igualdad.
No se mide por la cantidad final de participantes sino por la posibilidad real de competir. Y en este caso esa posibilidad estuvo garantizada.
Lo que exige la norma es publicidad, reglas claras, igualdad de condiciones y evaluación objetiva. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
• Proceso publicado en SECOP II.
• Pliegos abiertos.
• Condiciones verificables.
• Evaluación técnica en curso.
Si el nuevo estándar mediático es que solo hay transparencia cuando se presentan cinco o diez empresas, entonces buena parte de la infraestructura histórica del país debería ser declarada sospechosa por decreto editorial.
Las empresas no deciden participar por romanticismo. Evalúan riesgo financiero, músculo técnico, exposición jurídica y condiciones de mercado. Que una sola haya decidido asumir el reto no convierte el proceso en oscuro; refleja la realidad de un sector altamente especializado y exigente.
Y sobre los “cambios cuestionados”: las modificaciones fueron públicas, sustentadas y orientadas a viabilidad contractual, no a favorecer a nadie. Pretender que ajustes técnicos equivalen a direccionamiento es una narrativa conveniente para quien necesita un titular llamativo.
Lo más llamativo no es lo que dicen, sino lo que no pueden demostrar. No hay una sola prueba de ilegalidad. No hay una sola evidencia de manipulación. Hay insinuaciones.
Cuando se establecen reglas más estrictas que las tradicionales —anticipos controlados, pagos contra hitos, trazabilidad reforzada— incomoda a quienes estaban acostumbrados a otras prácticas. Y eso también es parte del contexto político que algunos prefieren no mencionar.
Aerocafé no es ficción. Es un proceso abierto, documentado y auditable, lo demás es un relato construido a punta de signos de interrogación.
Si el debate va a ser político, que lo digan de frente, pero que no intenten disfrazar de investigación lo que no pasa de ser insinuación.
FERNANDO MERCHAN RAMOS
GERENTE
Unidad de Gestión Patrimonio Autónomo Aerocafé
